El Guardián de los Paraguas Caídos

Caso-2 de la Unidad Central de Detectives Jubilados (UCDJ)
En el post titulado “Diez maneras de que tu cactus te respete”, alguien, bajo el usuario Sombrilla_87, dejó este comentario:

“En mi rellano alguien expone paraguas muertos como si fueran cabezas de ciervo. ¿Debo llamar a la policía o al Museo de Arte Contemporáneo?”


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Mensaje encubierto en comentarios del blog

Toñy lo leyó mientras tomaba su tercer café del día y fruncía el ceño.
—Esto huele a caso irrelevante, Tony.
—O a humedad —respondió él, que ya había abierto un mapa del edificio en Paint—. Pero es irrelevante muy importante.

Ángel, desde su terrario, parpadeó con la lentitud de un notario aburrido.

Análisis en la oficina

La “oficina” era en realidad la sala de tele de la residencia, invadida por cables, auriculares y un portátil que solo funcionaba si estaba encima del microondas.

—Hipótesis uno —empezó Tony, con su libreta de guerra—: El vecino es coleccionista de fracasos meteorológicos.
—Hipótesis dos —añadió Toñy, resoplando—: Está montando un ejército de paraguas para el apocalipsis acuático.
—Hipótesis tres —añadió Ángel con un silencio muy elocuente—: Es simplemente un guarro.

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Operativo en marcha

Decidieron infiltrarse en el rellano. Toñy llevaba gafas con cámara oculta (compradas por error pensando que eran bifocales) y Tony cargaba con un pararrayos portátil que en realidad era un perchero extensible.

El rellano olía a moho, y allí estaban: nueve paraguas deformados, uno con varillas como costillas rotas, otro con la tela colgando como lengua de perro cansado. Todos alineados contra la pared, como un desfile de veteranos de guerra que habían perdido contra el viento.

De repente, apareció él: un señor de bata azul, bigote gris y mirada de entomólogo.
—No los toquen —dijo con solemnidad—. Cada uno tiene una historia.

Desenlace inesperado

El vecino resultó ser ex guardia de seguridad de un centro comercial. Su misión autoimpuesta: rescatar los paraguas olvidados o rotos que la gente tiraba en días de tormenta, “para que no murieran solos en la basura”.
—Son como huérfanos meteorológicos —explicó mientras acariciaba uno con mango de pato—.

Toñy y Tony, contra pronóstico, no vieron locura, sino ternura absurda. Le ayudaron a colgar los paraguas en la pared como galería artística improvisada.
El caso se cerró sin arrestos, pero con un nuevo apodo para el vecino: El Guardián de la Lluvia.

Informe post-operativo — Recomendaciones:

Objetivo: Equipamiento para cualquier amante de paraguas rotos y vecinos peculiares.

  1. Kit de reparación de paraguas “ResucitaVarillas™” – Porque todo soldado merece volver al frente.
  2. Difusor de aroma a humedad vintage – Si tu rellano no huele a sótano, ¿es realmente un rellano?
  3. Mini-paraguas para plantas – Protección contra lluvias emocionales y riegos excesivos.


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